Algunos sienten pánico escénico, otros un poco de ansiedad; los más relajados sienten un cosquilleo en el estómago: absolutamente todo el mundo siente algo cuando tiene que hablar en público.
Pero como todas las cosas del mundo (desde patear penales hasta hacer una torta), hablar bien en público es una cuestión de práctica. Existen algunos trucos que hay que tener en cuenta para hacer una charla exitosa. Si le ponés atención a estos cuatro ítems, vas a ver cómo los nervios desaparecen, y la presentación fluye.

Así que si tenés que dar una charla, ¡tomá nota!

1 – El comienzo es muy importante

Según Darlene Price, autora de Well Said! Presentations and Conversations That Get Results, desde que empezamos a hablar tenemos 60 segundos para captar la atención de nuestro público. Después de eso, si lo que le decimos no le interesa, su atención va a bajar exponencialmente. Por eso, es muy recomendable que empieces tu presentación con algún recurso que sepas que va a funcionar: una historia entretenida que tenga que ver con el tema de tu charla, una pregunta retórica que haga que la audiencia te crea o comparta tu posición, o aunque sea un chiste, para romper el hielo y mantener al público atento. Un buen ejemplo es el comienzo de la charla de Sebastián de Caro, que podés ver acá

2 – Sé claro con las ideas, el público te lo va a agradecer

“No entendés algo hasta que lo podés de forma clara”, sostiene el especialista en educación británico Ken Robinson. Por más complejo que sea el tema del que hables, tenés que presentarlo con claridad. Para lograrlo, podés usar oraciones cortas y concisas, que no confundan al público. También podés usar frases clave que se repitan y ayuden a entender la idea principal de la charla. Por último, cuando armes la charla pensala con un principio, un punto clave y un fin. Aunque parezca básica, esta estructura es infalible: cuando nos cuentan algo con este modelo, a todos nos va a resultar familiar y fácil de entender.

3- Prestá mucha atención al lenguaje corporal

Según un famoso estudio del psicólogo Albert Mehrabian, en ciertas situaciones la comunicación verbal es altamente ambigua: sólo el 7 por ciento de la información se atribuye a las palabras, mientras que el 38 por ciento se atribuye a la voz (entonación, tono) y el 55 por ciento al lenguaje corporal (gestos, posturas, respiración). Es decir que un poco más de la mitad de la información que adquiere el público de tu presentación va a ser a partir de tu lenguaje corporal. Por eso, siempre es recomendable que practiques una “posición central” que va a ser la postura con la que empieces tu charla, y a la que podés volver para sentirte cómodo. Además, vigilá el movimiento de las manos para que acompañe lo que decís y no sea exagerado.

4 – Pensá en tu público

Antes de empezar a escribir tu charla, analizá a quién le vas a hablar: ¿son personas que tienen un conocimiento y una experiencia similares a la tuya? ¿O no está familiarizada con lo que le vas a contar? El mensaje principal de charla tiene que definirse a partir de estas preguntas: mientras más se identifique el oyente con lo que cuentes, más atención va a prestar a la charla. Quizás, si no sabés del todo quién va a ser tu público, te va a convenir explicar tus ideas de la forma más general posible.

Asi que ya sabes, cuando tengas que preparar tu charla, prestá atención a estos cuatro consejos, ¡y la vas a romper!