Reuniones todo el día, terminar trabajo atrasado, juntarse con amigos, hacer deporte: seguramente alguna vez sentiste que las 24 horas del día no son suficientes para todas tus obligaciones diarias. Quien pudiera tener un giratiempo, ese dispositivo que en el universo de Harry Potter los magos usaban para modificar el tiempo y cumplir todas sus tareas.

Bueno, en Spiquers no tenemos un giratiempo, pero tenemos algo mejor. Te traemos consejos de La fábrica de tiempo, el último libro de nuestros speakers Martina Rua y Pablo Martín Fernandez, para hackear tu vida, adueñarte de tu tiempo y disfrutar más de todo lo que te hace feliz.

¿A qué le llaman hackear la vida? A encontrarle la vuelta a todos los obstáculos que se nos presentan por nuestro camino, desde los más trascendentales a los más cotidianos, a ganar eficiencia, a aprovechar el tiempo. Por eso, si no te alcanzan todas las horas del día, ¡prestá atención!

Seguí religiosamente una agenda

Agendá toda actividad que surja, y cuando decimos toda queremos decir desde una reunión laboral hasta una cerveza con amigos. También en caso de que se cancele, ponerlo en la agenda, te va a ayudar a verificar tu disponibilidad para otras actividades. Además, tratá de estimar una hora de comienzo y de finalización. Así, cada vez que te surja algo vas a poder ver si realmente podés hacerlo.

Para entrenarte en esto de calcular el tiempo que te lleva hacer las cosas, podés usar la Técnica Pomodoro. ¿En qué consiste? En usar un timer de cocina (el nombre refiere al universal timer con forma de tomate), para trabajar sin interrupciones durante 25 minutos, luego hacer una pausa de 5 minutos, y así sucesivamente. Cada 4 “pomodoros”, la pausa debe ser más larga. El objetivo de esto, además de trabajar en foco y descansar, es evitar el multitasking, es decir la realización de tareas simultáneas diferentes entre sí, y las distracciones, que son muchas y muy tentadoras.

Si sos procrastinador, reconocelo

Dicen que el primer paso para superar algo es reconocerlo. Por eso, si sos un procrastinador serial, antes que nada te tenés que reconocer como uno. La procrastinación es el hábito de retrasar actividades que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más agradables (y siempre menos útiles). Más concretamente, procrastinar es andar buscando fun facts de Friends cuando se supone que tenés que terminar ese trabajo tan urgente para entregar mañana. Internet es la madre de todas las distracciones, por lo que nuestros speakers Martina Rua y Pablo Martín Fernandez nos muestran tres variables que tenemos que tener en cuenta para reducir la procrastinación:

1) la predisposición a valorar las necesidades inmediatas por encima de los planes a largo plazo (impulsividad)

2) el grado de confianza en alcanzar el objetivo (expectativas)

3) el placer que nos proporcione realizar la tarea (valor)

Resolvé lo más dificil primero

Imaginate que tenés el trabajo de llevar una piedra grande y muchas piedras chiquititas de un lado a otro. Cuando llegues, ¿cuál vas a dejar primero? La respuesta es obvia: primero la más grande y después las más chiquitas. Bueno, cuando tenés muchas obligaciones es lo mismo: primero vas a terminar lo más difícil y largo, y después vas a terminar lo más fácil. Porque, por otro lado, la tendencia a distraerte es directamente proporcional al tiempo que estés trabajando: mientras más horas estás ocupado en una cosa, más probable es que te distraigas.

El cerebro tiene un tiempo determinado de atención, y después de eso va perdiendo la concentración. Según un estudio de  la Universidad de California tardamos un promedio de 23 minutos en volver a una tarea luego de que fuimos interrumpidos. Entonces, lo más recomendable es que empieces con lo más difícil, y vayas avanzando hacia lo menos complejo.

Recordá que hay pocas cosas urgentes

Todo el tiempo se nos aparecen falsas urgencias: trabajos que en un primer momento parece una urgencia pero que, si lo analizamos, se puede hacer más adelante. Para saber distinguir las falsas urgencias es muy importante la lectura que hacemos de las ansiedades de terceros: no hay que dejar que el apuro de otro cambie mis prioridades.

Imaginate que estás en la última etapa de un proyecto, y te llega un pedido urgente para resolver en ese momento. Tenés dos opciones: continuar con el proyecto, o dedicarte a hacer eso que acaba de llegar e interrumpir lo que venías haciendo. Lo recomendable es explicar que si hacemos eso ahora, podemos retrasarnos con el proyecto prometido, pero que podemos resolverlo para un día determinado. Quizá al principio esto genera problemas, porque posiblemente esa persona crea que nos vamos a olvidar o que no lo haremos, pero a medida que vamos cumpliendo nuestras promesas, gracias al orden que vamos generando, nos creerán y las urgencias se reducirán.

Generá rutinas

De acuerdo con investigadores del University College de Londres, crear un hábito, como hacer ejercicio o alimentarse de manera más saludable, puede tomar alrededor de 66 días, periodo que permite fijarlo y mantenerlo por muchos años. A partir de ese momento, el hábito adquiere cierto automatismo, y no hace falta voluntad, ni tan siquiera pensar en ello intencionadamente

A través de las rutinas vamos acostumbrando a nuestro cerebro a realizar una acción determinada. Por ejemplo, si quiero escribir un libro, tengo que generar la rutina de escribir algo todos los días de manera encadenada. Si escribo cinco días, encadeno esos días y si un día no puedo escribir, pierdo mi récord. Entonces voy a tener que trabajar más de cinco días para recuperar la cadena que había construido. Este mé­todo se lleva bien con los procesos que llevan más tiempo, y trabajo continuado a través de meses.

Entonces ya sabes: cuando sientas que tu día no te alcanza para nada, probá con estos consejos y vas a ver cómo vas a aprovechar mejor tus horas. Para más info, podés buscar el libro La fábrica de tiempo, de nuestros speakers Martina Rua y Pablo Martín Fernandez.