La tecnología de los smartphones no detiene su avance y sus aplicaciones llegan a lugares nunca antes imaginados. En la siguiente nota para la revista Cromo de Uruguay, Débora Slotnisky nos habla de varias apps que detectan estados de ánimo y nivel de estrés.

“Ser feliz. De esto se trata la vida para prácticamente cada una de las personas que habita la Tierra. Y aunque no hay una definición exacta acerca de lo que significa ese sentimiento, han aparecido aplicaciones que prometen medir los niveles de felicidad y de estrés.

Para conocer el nivel de estrés existen otras soluciones. S Health, incorporada en varios smartphones de la marca Samsung, arroja un resultado al tomar los datos del sensor cardíaco de sus dispositivos. Los usuarios de Android también tienen a disposición Stress Check o StressScan. Este último solicita que el propietario coloque un dedo sobre la cámara durante dos minutos para que la app analice los cambios en el intervalo de frecuencia cardíaca. Como resultado, informa el nivel de estrés mental y físico en una escala de 1 a 100.

Con respecto a este tipo de herramientas, Judith Zilberman, cardióloga y presidenta de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), explicó que el funcionamiento de las aplicaciones es similar al de un pulsioxímetro, que es un dispositivo que mide el pulso y la cantidad de oxígeno en la sangre, utilizando una luz roja e infrarroja que hay que colocar en alguna parte traslúcida del cuerpo, normalmente en un dedo. «Sin embargo, estos recursos que están al alcance de cualquier usuario no proporcionan medidas precisas, por lo que no deben usarse como un sensor médico ni reemplazar la consulta con un profesional», apuntó.

Para concluir, la especialista fue contundente: «Debemos ser muy cautelosos con los diagnósticos que nos brindan todas las herramientas disponibles en los teléfonos. Los usuarios que quieren recurrir a ellas deberían corroborar las mediciones de frecuencia cardíaca o presión arterial con equipos validados y, ante la mínima duda, consultar a su médico».

Más allá de los avances en las funciones y recursos que ofrecen los dispositivos móviles, está claro que no podemos fiarnos de ellos para que nos den una respuesta certera ante condiciones tan complejas como el estrés o sensaciones tan subjetivas como la felicidad…”.

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