La política exterior de los EEUU hacia América del Sur siempre ha generado mucha suspicacia. Recientemente, el jefe del Pentágono realizó una gira por los principales países de nuestra región. Rosendo Fraga hace un análisis de este viaje, en su nota para el diario Los Andes.

“El primer país que visitó el jefe del Pentágono es Brasil, con el que EEUU ha mejorado sus relaciones militares en los últimos meses. En noviembre del año pasado, EEUU, Brasil, Colombia y Perú realizaron un ejercicio militar en conjunto en la triple frontera entre estos países sudamericanos.

Estuvo vinculado con asistencia comunitaria, hipótesis que puede darse de agravarse la crisis venezolana. Fue relevante el despliegue de tropas terrestres estadounidense en este territorio. Mattis llega en momentos que las Fuerzas Armadas brasileñas adquieren un poder político creciente en el país. No sólo han sido desplegadas tropas para dar seguridad en Río de Janeiro, las que se mantendrán hasta diciembre, sino que al mismo tiempo dos militares retirados integran la fórmula presidencial con más votos en los sondeos para la elección que tendrá lugar en octubre. El jefe del Pentágono ha dado una conferencia con su visión sobre el conflicto global y el rol de la región en el mismo, sin soslayar referencias a China y Venezuela. Además el secretario de Defensa estadounidense se entrevistó con el general Vilas Boas, jefe del Ejército y la figura de más peso en el ámbito militar. 

El segundo país que visitó Mattis es Argentina, cuyo gobierno –encabezado por Mauricio Macri– ha buscado ser un aliado de EEUU en la región. El cuestionamiento del gobierno argentino al régimen venezolano desde diciembre de 2015 ha sido un punto de coincidencia muy fuerte.

Chile es el tercer país que visitó el General Mattis, con el que EEUU ha tenido buenas relaciones militares desde hace dos décadas. Este país fue ampliando su participación en las fuerzas multinacionales de paz en los últimos años y ello es coincidente con la política militar regional de Washington. Tuvo una participación importante en la fuerza de paz que actuó en Haití, auspiciada por los EEUU y liderada por Brasil. Aunque Chile no se plantea, por ahora, un rol militar en la seguridad interior –como se da en México, Brasil y Colombia y en menor medida en Argentina– la posición chilena es coincidente con la de Washington en temas cruciales como es la crisis de Venezuela. La visita tiene lugar cuando se registra cierta tensión entre el gobierno del presidente Piñera y los militares chilenos, a raíz de que acaba de derogar la ley que llevaba varias décadas de vigencia, por la cual se destina un porcentaje de los ingresos que recibe el país por la exportación de cobre –la mayor producción de exportación del país– destinado al reequipamiento militar.

La gira culminó en Colombia, el aliado militar más firme que tiene EEUU en la región. Este año ha pasado a ser país asociado a la OTAN, siendo el único de América del Sur que tiene esta condición. El nuevo presidente (Duque) tiene una posición crítica del acuerdo cerrado por su predecesor (Santos) con las FARC y ya ha pedido la captura de 11 comandantes del ELN, el grupo guerrillero de menor envergadura que mantiene la lucha armada. Maduro ha dicho a raíz del atentado que sufrió recientemente, que «la oligarquía de Bogotá es el principal instrumento del imperio estadounidense» para «influir y dominar América Latina». Su tesis es que EEUU tiene a Colombia como base de operaciones para desestabilizar su régimen. Lo cierto es que la migración venezolana hacia dicho país es creciente y que los disidentes de las FARC que mantienen la lucha armada tienen a Venezuela como base de operaciones. La lucha contra la droga ocupa un lugar central para Washington porque gran parte de la producida en Colombia abastece el mercado estadounidense. 

En conclusión: la visita del jefe del Pentágono a América del Sur es trascendente, no por la importancia estratégica de la región para Washington, sino como señal de que le presta un poco más de atención…”.

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