La combinación de la resistente crisis económica que vive el país con el escándalo político que generó la investigación del juez Bonadio da como resultado un momento de incertidumbre pocas veces visto. Sergio Berensztein analiza en su nota para La Nación la situación tanto del oficialismo como de la oposición en el complejo entramado político argentino.

“El Gobierno viene organizando un despliegue especial, con entrega de comida a los sectores vulnerables. Si a pesar de eso escalan las tensiones sociales, entendibles por el efectivo empeoramiento de la situación económica, el panorama sería muy complejo. Las cosas se pueden poner peor: de las tres promesas electorales de Macri (unir a los argentinos, pobreza cero y lucha contra el narcotráfico), el Gobierno solo podrá mostrar algún logro en materia de seguridad. Esto afecta, sin dudas, los intereses de redes del crimen organizado con amplio despliegue territorial y disponibilidad de dinero y armas, con una penetración notablemente efectiva en muchas de las zonas más peligrosas y socialmente endebles de los principales centros urbanos. A río revuelto, son unos cuantos los pescadores que podrían sacar provecho.

Para un país tan frágil como la Argentina, al margen de los factores domésticos, el mundo presenta constantemente riesgos de nuevos shocks negativos, como el que experimentamos con Turquía y, en estos días, con Brasil. De hecho, nuestro principal socio estratégico está entrando en el momento más crítico de la campaña electoral, con umbrales de incertidumbre y escenarios contingentes que presentan hipótesis escalofriantes. El real se devalúa al ritmo que Lula da Silva crece en las encuestas: el hecho de estar tras las rejas no solo no minó su liderazgo, sino que, por el contrario, parece fortalecerlo cada día más. Impedido de competir, sorprende entonces que la intención de voto de su candidato, Fernando Haddad (exministro de Educación y exalcalde de San Pablo) subiera en apenas una semana nueve puntos porcentuales (de 1 a 10 por ciento). Para peor, Jair Bolsonaro se afirma como candidato a llegar a la segunda vuelta, aunque no está claro contra quién. Más turbulencia tendremos en la región, con suerte hasta el 7 o, mejor dicho, el 28 de octubre, cuando se celebren las elecciones. ¿Tenderá luego la situación a equilibrarse o la elección no servirá para solucionar la crisis política estructural de la principal potencia regional? El directorio de uno de los bancos más importantes de Chile ordenó investigar cuál sería el efecto contagio de un eventual default de Brasil. Respuesta preliminar: una crisis de la deuda igual o peor que la de los años 80.

Aunque la probabilidad de ese evento parezca remota, deben considerarse otros escenarios de riesgo. Donald Trump vive los peores días de su agitada presidencia: dos de sus principales allegados fueron hallados culpables por la Justicia. Paul Manafort, su exjefe de campaña, por fraude fiscal y estafa bancaria. Michael Cohen, su principal ladero y exabogado personal, admitió haber violado leyes relacionadas con el financiamiento de esa misma campaña electoral al comprar el silencio de dos mujeres que tuvieron un affaire con el entonces candidato. El riesgo de juicio político aumenta significativamente, sobre todo si los demócratas recuperan el control de la Cámara de Representantes en las elecciones del 6 de noviembre próximo. No sea cosa que, como ocurrió a partir del 11 de septiembre de 2001, si la Argentina necesita una asistencia especial por parte del gobierno de los Estados Unidos, predomine la agenda doméstica y no tengamos referentes de peso con quien hablar…”.

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