Aunque forma parte de nuestro cuerpo, el cerebro humano siempre fue una incógnita. A lo largo de toda la historia moderna, los científicos indagaron sobre cuál es la función específica de cada región de nuestro cerebro, ese órgano que controla todo el sistema nervioso del cuerpo humano.

Hoy te presentamos dos speakers que trabajan de eso: Mariano Sigman y Diego Golombek. Mariano es Físico por la UBA, e hizo un Doctorado en Neurociencia (Phd) en Nueva York. Diego es Licenciado y Doctor en Biología por la UBA, y actualmente dirige el laboratorio de Cronobiología en la Universidad Nacional de Quilmes.

Desde sus dos perspectivas, cuentan sus investigaciones y revelan secretos del cerebro, ese gran misterio que tenemos entre la frente y la nuca.

Mariano Sigman: científicos, emprendedores y artistas creando el mundo futuro

En su charla, Mariano Sigman cuenta que sus padres eran científicos y emprendedores. Científicos por vocación (su mamá era bioquímica y su papá psiquiatra) y emprendedores por necesidad. En este sentido, según él tanto los científicos como los emprendedores y los artistas tienen un rasgo en común: todos crean, y en parte habitan, un mundo futuro, que todavía no fue creado.

Más adelante en su charla, cuenta un ejemplo del funcionamiento del cerebro: cuando los chicos escriben, muchas veces dibujan las letra de costado, o invertidas. Esto, que puede ser casi imposible para un adulto, es una habilidad que tienen los chicos.

La razón de esto es que los chicos aún no entienden que, en un sistema tan estricto como es la escritura, las reflexiones cambian el significado. Pero para todo el mundo pre lenguaje de un chico, estas restricciones no existen: una mano es una mano aunque esté hacia abajo, hacia arriba o dada vuelta.

En su charla también abordó la morfología de los sonidos. A través de un pequeño experimento con el público, explicó que los seres humanos tienen a asociar los sonidos con la boca que los produce. De esta manera, una figura redonda sería “Buba” por la forma en la que la boca se redondea al pronunciar las vocales, y otra figura puntiaguda sería “Kiki”, por las consonantes cortantes de ese nombre. “Fíjense cómo una regla tremendamente decisiva, un modelo a partir del cual se construye el mundo, se da inconscientemente, es casi de sentido común”, explica Sigman.

Lo mismo sucede con los rostros de las personas: “Aunque no se sepa nada de las personas, todos los humanos establecen juicios morales fuertes a partir del rostro de las personas. La forma en que las personas construyen el juicio sobre las personas en un primer momento no está basado en la evidencia, sino en rasgos como la curvatura de la boca, o la apertura de los ojos”. En este sentido, contó un experimento del lingüista Tzvetan Todorov en el que demostraba que se puede predecir el 70% de una elección viendo durante 200 milisegundos la cara de los candidatos. “Esto no significa que el científico sea un genio, sino que los votantes son idiotas, basando su voto en la cara de los candidatos”.

Podés ver la charla de Mariano Sigman acá

Diego Golombek: encontrar la felicidad en la ciencia

Mi primer trabajo como científico fue limpiar un cuartito, para investigar los ritmos de temperatura corporal de una comadreja. Tenía que limpiarlo, entonces tiré Gamexane, un insecticida muy potente. Al día siguiente me estaban buscando: en la habitación de al lado estudiaban vinchucas, y con el insecticida les maté a las vinchucas y les hice perder meses de trabajo”, cuenta Diego Golombek sobre su primera experiencia como científico. En su charla, cuenta cómo nació su vocación científica: cuando empezó la carrera, cuenta, se aburría mucho. Sin embargo, eso cambió cuando empezó a estudiar el cerebro, y de qué manera el cerebro mide el tiempo y dice qué hora es: la Cronobiología, que se convertiría en su campo de investigación.

En su charla, Golombek sostuvo que para él, lo mejor de la ciencia es lo inesperado, los descubrimientos: “Aunque el descubrimiento sea chiquito, es robarle un secreto a la naturaleza. Y es lo más parecido a la felicidad que conozco. Eso hace que valga la pena haber estudiado ciencia”.

Un ejemplo de esto fue el descubrimiento de su equipo de Cronobiología de la Universidad de Quilmes de que el Viagra (sildenafil) puede servir para contrarrestar el jet lag y los desajustes del reloj biológico de quienes viajan hacia el este, por ejemplo de la Argentina a Europa. “Ganamos un premio Ig Nobel, que son los anti Nobel, que se entregan en Harvard. Nos lo dió un premio Nobel de verdad, fue algo muy emocionante”.

Otro de los experimentos que nombró Golombek en su charla fue un estudio sobre la percepción del tiempo de los hinchas en la cancha de fútbol. “El resultado fue que, efectivamente, el tiempo subjetivo cambia según lo que pasa adentro de la cancha. Los hinchas del equipo que va ganando 1 a 0 piensan que el tiempo pasa lentísimo, por el riesgo del empate. Y los que van ganando piensan que pasa más rápido”.

Podés ver la charla de Diego Golombekacá

¿Te interesó este tema? Podés mirar las charlas de nuestros speakers y enterarte mucho más sobre el cerebro, un órgano que, a pesar de todas las investigaciones y del boom de la neurociencia, sigue guardando muchísimos secretos y misterios para los científicos.