Cuando la médica, psicoanalista e investigadora Sonia Abadi se cruzó con la Ciencia de las Redes, que combina ideas y resultados de la matemática, la física, la informática, la sociología y la economía para entender la estructura y dinámicas de las redes, su cabeza cambió para siempre. Se puso a investigar más sobre cómo funcionan el poder, los liderazgos, la colaboración y la abundancia en estos sistemas complejos. A continuación un breve recorrido por sus ideas más destacadas.

Un mundo enredado
Para comprender el cambio de modelos de liderazgo que trae la Ciencia de las Redes debemos entender que las personas dentro de las empresas y de las organizaciones forman parte de una gran red. Todas las comunidades del mundo entero constituyen y forman redes vivas que tienen sus propias reglas de funcionamiento.

Cambios de poder y de liderazgo
Históricamente el poder era algo que estaba arriba, para obtenerlo había que subir, ascender, trepar. La meta era conseguir más y más poder como fuera: competir, pisar cabezas, dejar afuera a los demás. Con la Ciencia de Redes esta lógica cambia y se instala el paradigma colaborativo. Ser líder ya no es más estar arriba, no es necesario trepar, pisar cabezas o competir.
Las redes son sistemas abiertos de conectividad ilimitada y por eso el mayor poder que se puede tener dentro de ellas es ser un nodo particularmente atractivo. ¿Que quiere decir esto? Ser alguien que recibe, atrae y redistribuye gran cantidad de conexiones; ser un punto por el que circulan ideas, proyectos, contactos, conocimientos y saberes.

¿Qué hace falta para ser un gran conector?
Vocación, confianza en que el sistema funciona y animarse a hacer la prueba. Todo lo que se aporta y comparte dentro de la red genera un movimiento, una dinámica dentro del sistema, que multiplica, viraliza y reproduce. Se trata de un fenómeno propio de la red, se trata de matemática y no de espiritualidad.

La generosidad “garpa”
En el marco de una de las charlas que suele dar Sonia Abadi sobre cómo ser un hub y un gran conector, un asistente se puso de pie y le dijo: “Doctora, ahora entendí todo. En el mundo en red, ser generoso garpa”. Esa anécdota le sirve a ella para explicar que, en el marco del trabajo colaborativo, no nos volvimos más buenos, sino que entendimos que la generosidad es beneficiosa para el conjunto.

Resistencias
Quienes se oponen a este sistema colaborativo son aquellos que están acostumbrados a gestionar la escasez. Las redes rompen ese paradigma porque gestionan la abundancia. La Ciencia de las Redes enseña a cultivar una sociedad de la abundancia mientras que la verticalidad, lo jerárquico, la linealidad enseña a retener la escasez. Es en el vínculo con los otros donde se puede crecer y producir abundancia.

Las mujeres y el paradigma colaborativo
En la medida en que las mujeres son creadoras de vínculos y tejedoras de redes este paradigma les queda muy bien. Les funciona perfectamente un modelo de liderazgo comprometido con el otro, con la organización, con el entorno y con el mundo.

Si querés conocer más sobre cómo funciona el pensamiento en red, podés ver la charla de Sonia Abadi haciendo click aquí