La biografía tradicional de Federico Ast indica que es graduado en economía y en filosofía por la Universidad de Buenos Aires y que es “un emprendedor apasionado por el uso de tecnologías exponenciales para la solución de problemas sociales”. Hasta ahí, todo normal, pero Federico quiere innovar en algo tan rígido y estático como el sistema judicial. Pavada de objetivo se planteó. Te invitamos a conocer algunas de sus ideas:

3000 años de Justicia
Ast comienza su narración contando el surgimiento de las instituciones judiciales: “Las comunidades de todas las épocas tuvieron que asegurar el orden social. Para eso hicieron leyes y desarrollaron mecanismos para implementarlas, lo que dio lugar a la creación de lo que conocemos como sistemas de justicia”. Y luego propone un recorrido histórico que llega hasta la actualidad: “En las Polis se hacían juicios populares con jurados cuyos integrantes se definían por sorteo entre los interesados en participar. Unos siglos más tarde, en la Edad Media, llegaron los juicios por ordalía que solían usarse para casos de brujería: las acusadas eran atadas a una soga y tiradas al río. Si flotaban, concluían que eran brujas, las sacaban y las quemaban en la hoguera. Si se ahogaban, era prueba de inocencia, las sacaban y las dejaban en libertad. En el siglo XVII empezaron los sistemas de justicia como los conocemos hoy. Funcionaron bastante bien por 300 años y fueron el marco legal que brindó seguridad jurídica para la producción en masa. Pero un día llegó internet”.

La red que cambió todo
En el siglo XIX, una carta de Londres a Buenos Aires demoraba un mes en llegar. Hoy colaboramos en tiempo real con gente de todo el mundo”. Con esa comparación Ast introduce su asombro ante una Justicia que tarda años en llegar pese a que vivimos en un mundo hiperconectado que opera en tiempo real. “La Justicia es una de las instituciones con menor nivel de credibilidad y confianza de la gente. Lo que pasa es que son sistemas lentos, costosos y poco transparentes”. Y aclara, “yo no soy abogado pero no puedo entender cómo usamos tecnologías tan viejas para resolver conflictos de la sociedad”.

Su propuesta
En su búsqueda por mejorar la Justicia Federico Ast desarrolló la idea de Crowdjury: un proyecto para construir una plataforma basada en blockchain que conecta casos concretos con jurados capaces de resolverlos alrededor del mundo. El objetivo es crear un sistema de justicia más rápido, económico y transparente que los existentes hasta hoy.

Transformación digital: de edificios imponentes a soluciones móviles

Piensen en las oficinas de correos, edificios grandes de mármol con cientos de empleados, infinidad de casillas y miles de sobres y paquetes. Todo ese manejo de información hoy puede hacerse desde un celular. Piensen en los bancos, con construcciones grandes y sólidas, con guardias, bóvedas, cajeros y filas. Hoy accedemos al home banking desde nuestros móviles. Piensen ahora en la justicia, que se desarrolla en grandes tribunales con cientos de jueces, secretarios y abogados, toneladas de expedientes con miles de fojas. ¿Por qué no podemos resolver todo eso desde nuestros celulares?«

El cambio está a nuestro alrededor. Empresas como Uber, AirBnB y Tinder transformaron nuestra forma de viajar, de alojarnos y de encontrar pareja. ¿Por qué no pensar que el sistema judicial también puede modernizarse? En ese sentido, Crowdjury es, más que una idea sobre la Justicia, un proyecto de innovación en un contexto de cambio de época. Para ilustrar este momento de cambios vertiginosos y nuevas lógicas Ast cita a Elon Musk, el emprendedor que luego de vender PayPal en 2001, fundó Space X en 2002 con el objetivo de cumplir su sueño de la infancia: viajar al espacio y colonizar otro planetas.

“Cuando Musk empezó a investigar el tema de los viajes espaciales se dio cuenta de que el problema era el enorme costo de los cohetes. Entonces se puso a investigar cómo bajarlo, pero en vez de hacerlo partiendo de lo que hicieron otros, empezó de cero con cada una de las etapas y procesos. Así logró hacer un prototipo 10 veces más barato que los que había hasta ese momento. Cuando empezó le dijeron que estaba loco, él no tenía experiencia en industria espacial ni era ingeniero espacial. La percepción general era que solo la NASA podía hacer esas cosas”

Sobre cómo pensamos
“Nuestra forma de pensar habitual está basada en las analogías, en ver qué pasa en el mundo y tratar de hacerlo mejor. Está muy bien para el día a día pero nos bloquea cuando queremos innovar, nos condena a explorar caminos conocidos”. Para Ast, si queremos innovar como Elon Musk tenemos que pensar como lo hacía Sócrates, con preguntas y repreguntas: tomar un problema grande, dividirlo en otros más pequeños y cuando se tiene uno suficientemente pequeño, encontrar la manera de resolverlo.

¿Expertos? Solo en innovar
La gente que creó AirBnB no era experta en la industria hotelera; Elon Musk no era experto en industria espacial; Federico Ast no era experto en la industria de los juicios, de hecho, ni siquiera es abogado. La innovación no viene de los especialistas, viene de cualquier persona. Si lo que se quiere es innovar, Ast sugiere seguir el método de los primeros principios y de Sócrates:
“Busquen un problema a resolver que los apasione, que realmente los mueva; partanlo en partes pequeñas y después mírenlo con ojos de chicos, sin prejuicios; pregúntense “si tuviera que resolver este problema de cero, ¿cómo lo haría?”. Y cuando la gente diga que están locos, recuerden las cuatro etapas de adopción de las nuevas ideas según John Haldene:
– Esto no tiene ningún sentido
– Es un punto de vista interesante pero perverso
– Esto es verdad pero irrelevante
– Siempre lo dije”

Si querés saber más sobre cómo las tecnologías exponenciales pueden transformar el sistema de justicia, hace click acá para ver la charla completa de Federico Ast.